Día 2 KalambakaSaliendo de Atenas, el paisaje empieza a transformarse de árido a majestuoso e imponente, pasando por la trágica zona de Tebas, la ciudad de Arájova, hasta las faldas del monte Parnaso. Bajo dos peñascos gigantescos se encuentran los Fedriades. Y sobre un impresionante acantilado, fue fundado en la antigüedad el famoso oráculo de Delfos, en honor a Apolo, Dios de la armonía, de la música y guardián de las leyes sagradas de Zeus. Para los antiguos, Delfos era el centro del mundo, el llamado "ombligo" de la Tierra. Desde sus comienzos, el Oráculo adquirió gran influencia en todo el mundo. Los vaticinios de Pitio y la sacerdotisa de Apolo influían notablemente en la toma de decisiones individuales y, a veces, tenían gran repercusión en la historia de ciudades y estados de la antigüedad. El Dios hablaba a través de ella en una lengua incomprensible que escuchaban e interpretaban las sacerdotisas. Recorreremos la Vía Sacra que subía hasta el templo de Apolo y estaba decorada con innumerables ofrendas realizadas por ciudades griegas y extranjeras. Se visitará también el Tesoro de los Atenienses, uno de los edificios más importantes que se encuentran en la Vía Sacra, así como el santuario consagrado a Atenea Pronaia. También visitaremos el museo, uno de los más importantes de Grecia, el cual alberga hallazgos encontrados en la región considerada como el "Ónfalo" u ombligo del mundo perteneciente al período romano. Allí, se hallan partes de un friso con escenas que destacan las hazañas de Hércules y el impresionante "auriga de bronce", una obra maestra de la escultura griega la cual aún hoy en día no deja de impresionar al visitante. Finalizadas las visitas, abandonaremos las faldas del monte Parnaso, donde se encuentra Delfos, para dirigirnos en dirección a las llanuras de Tesalia donde se encuentra la ciudad de Kalambaka. Llegada a Kalambaka, cena y alojamiento.